En la gestión habitual de Riesgos del Trabajo, la
presentación de la Nómina de Trabajadores Expuestos (NTE), según la Resolución
SRT 37/2010 y sus complementarias, suele abordarse desde dos extremos
igualmente peligrosos: la omisión por desinformación o no alertar al sistema, o la sobre-declaración
para obtener exámenes médicos "sin costo".
Desde la perspectiva de la consultoría de ART, es
fundamental aclarar este punto: la ART no es un servicio de medicina
preventiva prepaga, ni la nómina de expuestos es un catálogo de beneficios.
A continuación, analizamos los tres pilares de una gestión rigurosa
sobre este procedimiento y las implicancias directas para la empresa.
La declaración jurada como delimitación de responsabilidad
La NTE es una Declaración Jurada formal ante la ART.
Declarar que un trabajador está expuesto a agentes de riesgo (ruido, posturas
forzadas, agentes químicos, etc.) cuando en la realidad operativa no lo está, podría
generar un antecedente documental vinculante.
En caso de un reclamo por enfermedad profesional o una
demanda judicial, esa declaración podría transformarse en la principal prueba
contra la propia empresa. Asignar un riesgo inexistente para aprovechar un
chequeo médico "gratuito" crea un pasivo legal implícito que eclipsa
cualquier supuesto ahorro en exámenes de salud.
Rigor preventivo vs. Uso asistencialista del sistema
La vigilancia de la salud tiene un objetivo claro: detectar
de manera precoz las enfermedades de origen laboral que puedan causarse a los
trabajadores por los efectos de los agentes de riesgo presentes en el ambiente
de trabajo.
Cuando se desvirtúa el proceso:
- Se
generan inconsistencias entre la evaluación de riesgos del puesto de
trabajo y el historial médico del empleado.
- Se
sobrecarga el sistema con evaluaciones innecesarias.
- Se
pierde el foco sobre la población efectivamente expuesta que requiere
controles periódicos rigurosos.
- Se desvirtúan
las medidas preventivas que pudieran tomarse sobre exposiciones no
existentes en los puestos de trabajo.
La gestión inteligente exige declarar estrictamente a
quienes corresponde, basándose en mediciones ambientales e informes técnicos
actualizados realizados por profesionales competentes.
Exigir los resultados: No quedarse a mitad de camino
Efectuar los exámenes periódicos es solo la mitad del
proceso. La obligación de la ART no concluye con la realización de los estudios
médicos; comprende la reconfirmación de aquellos casos donde existan o pudieran
existir desvíos y la entrega oportuna de los resultados y las conclusiones de
aptitud laboral al servicio médico de la empresa.
Sin la devolución formal de estos informes, la compañía
opera a ciegas:
- Falta
de acción temprana: Imposibilita la adopción de medidas correctivas
ante hallazgos en los exámenes médicos.
- Incumplimiento
de auditoría: Impide verificar si la aseguradora cumplió con el 100%
de los exámenes programados según el mapa de riesgos.
- Vulnerabilidad
legal: Priva a la empresa de contar con la documentación del estado de
salud de su nómina ante eventuales contingencias y a los fines de gestionar
preventivamente.
Conclusión: De la tramitación a la gestión de riesgo
La correcta declaración de la nómina de expuestos con el
aporte de un profesional de higiene y seguridad y el seguimiento sistemático de
los exámenes periódicos no son tareas meramente administrativas; representan
una decisión de control patrimonial y laboral.
Exigir a la ART el cumplimiento en tiempo y forma de la devolución de estudios es un derecho y un deber de gestión que permite a la dirección tomar decisiones informadas, proteger a su personal y blindar la estructura de la empresa.